
El titular de la portada de ayer de El Correo nos deja acongojados: cuanto mayor es la debilidad de la banda criminal nacionalista vasca, lo que posibilitaría la rebelión de los extorsionados, mayor es la recaudación del mal llamado "impuesto revolucionario".
Porque, sépalo el lector allende las Vascongadas, la puta ETA lleva muchísimos años sin atracar un banco, sin realizar secuestros por dinero (otra cosa son secuestros como el de Miguel Ángel Blanco), y no se le conocen movimientos de capital especulativos en Wall Street, así que la totalidad de los muchos millones de euros que la banda necesita cada año para funcionar (la nómina de sus pistoleros, los pisos, la compra de material bélico, los salarios y minutas de sus colaboradores ...) procede de esa especial forma de chantaje de "la bolsa o la vida".
De hecho, la más importante y voluminosa parte de la banda criminal es la que se dedica, no a matar a inocentes, sino a la extorsión económica (las investigaciones de ingresos y/o patrimonio, las "cartas" de petición del impuesto y su recaudación efectiva).
¿Y quien paga a la puta ETA?; hay dos perfiles de "pagadores del impuesto revolucionario":
· los que pagan por miedo a perder la vida o a que les destruyan sus propiedades.
· y los que pagan muy a gusto, pero, para preservarse de una posible actuación policial, aun pagando encantados, piden a los criminales la "carta" como salvoconducto ... por si acaso.
Pero unos y otros son culpables de la financiación de la banda y, por tanto, son también responsables (aunque no penalmente) de los crímenes que se cometen con su dinero.
Si se confirma que la puta ETA esta forrada de la pasta que le pagan los empresarios y profesionales que se pliegan a la extorsión ... uno de los próximos objetivos de nuestras autoridades debería ser el de modificar las leyes españolas para poder perseguir con la máxima dureza a quien entregue un solo puto euros a estos criminales nacionalistas vascos.
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P. S. Tomado de El Correo del miércoles 8 de septiembre: