El Lendacary Juanjo Ibarreche es incapaz de movilizar a su gente, y a lo que parece, le importa un rábano. O quizás lo que le importa aun menos es el motivo de algunas convocatorias que se ve forzado a realizar, pero sin ninguna convicción ni interés.
Hoy a las 12 de la mañana nos había anunciado que él mismo estaría en la concentración de Bilbao, frente al Palacio Foral (sede de la Diputación de Vizcaya), así que nos hemos dado un paseo por la Gran Vía de Don Diego López de Haro para ver en vivo, en directo y a corta distancia la carita del lendacary Ibarreche cuando convoca concentraciones "de mentirijillas" contra la banda criminal … y cómo se le queda cuando comprueba que no aparece nadie, que no moviliza ni a Jaunko (Zeus), a pesar de que hemos gozado de una espléndida, soleada y tibia mañana de otoño.
Pues bien, a pesar del aliciente de la augusta presencia de D. Juanjo el resultado ha sido: LAU KATU! (translation: ¡cuatro gatos!). Por no acudir a la llamada del lendacary no asisten ni siquiera los numerosos cargos de libre designación (y altos sueldos) del convocante. Y la gente pasaba y no se detenía. Gran poder de convocatoria el de Juanjo.
COROLARIO: Se me pone la carne de gallina al pensar qué gran estrépito provocará su llamamiento a la desobediencia civil cuando su p… referéndum se vaya a hacer puñetas.
Pero, ¡a la cuestión, Ferchu!, el nacionalismo ve en los asesinatos de Capbreton (Aquitania, Francia) sólo un pequeño obstáculo temporal en su larga marcha hacia la independencia, así que mejor no “hacer ruido” y olvidar cuanto antes a Raúl y a Fernando, dos jóvenes héroes, afortunadamente ya no anónimos (cómo ocurría antes) en una lucha sin cuartel contra el terrorismo nacionalista en favor de la democracia y la libertad en España y en la región vasca.
COROLARIO: Se me pone la carne de gallina al pensar qué gran estrépito provocará su llamamiento a la desobediencia civil cuando su p… referéndum se vaya a hacer puñetas.
Pero, ¡a la cuestión, Ferchu!, el nacionalismo ve en los asesinatos de Capbreton (Aquitania, Francia) sólo un pequeño obstáculo temporal en su larga marcha hacia la independencia, así que mejor no “hacer ruido” y olvidar cuanto antes a Raúl y a Fernando, dos jóvenes héroes, afortunadamente ya no anónimos (cómo ocurría antes) en una lucha sin cuartel contra el terrorismo nacionalista en favor de la democracia y la libertad en España y en la región vasca.
¡Descansen en paz Raúl y Fernando!, aunque ellos luchaban (desarmados) por una paz y una libertad distintas, no la que se disfruta en los cementerios.












































