
Sea como fuere, no parece de recibo que el PNV de Urcuyo plantee un chantaje a ZP, como consecuencia de la sentencia del T.S. sobre Eta-Batasuna-“bildu”, en el sentido de que le va a retirar el apoyo parlamentario; ZP le llame acojonado, al parecer para decirle que “no pasa ná, que el T.C. tomará cartas en el asunto”, al día siguiente (este martes) el diputado peneuvista Ercoreca rebaje la tensión, el Sr. López se ponga de parte de “bildu” y les avale ante el T.C.: "López pide al Constitucional que defienda los derechos de los candidatos de Bildu" (¿un gesto de buena voluntad para ganar tiempo?), todo ello a la espera de un recurso aún no presentado y de una sentencia que, ¡esa sí!, tendrá demasiado “tufillo” político de conveniencia “sociata” del momento. Lo que ZP espera es que el T.C. permita a Eta-Batasuna-“bildu” concurrir a las elecciones, lo cual: no le podrá ser reprochado por el P.P. (ni en “Madril” ni en Vascongadas, ni contra ZP ni contra López), le aliviará sus relaciones con el PNV y demás nacionalismos periféricos (imprescindible para el año de Moncloa que le queda); y a ZP (que no tiene escrúpulos de ningún género) el resultado final le resbala: ¿qué importan cuatro años más de concejales-terroristas, o de alcaldes-terroristas?, ¿no los llevamos teniendo desde 1978?.
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