
Bien es verdad que esta constatación se ha producido en el marco de un procedimiento que no es el adecuado para evaluar delitos, se ha producido en el marco de otro tipo de derecho sancionador, en la jurisdicción laboral, al evaluar el tribunal si frente al espionaje, como infracción laboral, era legítimo el despido del trabajador que ha realizado esa infracción. Y la respuesta ha sido doblemente positiva: 1º: hubo espionaje, y, 2º, ese espionaje es susceptible de ser sancionado con el despido.
Así que el despedido, de creerse un héroe del NaZionalismo, expulsado del poder por las urnas, se ha convertido en el villano que realmente es. Sólo falta saber ahora si algún alcalde NaZionalsita o algún Diputado General del mismo signo le buscará en su regazo un empleo público (¡como asesor áulico!) bien retribuido y sin ninguna obligación laboral ... ¡piores cosas se han visto!.
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