
La foto ha llamado la atención (fíjense en la imagen, que extraemos de una portada de El Correo): con uniforme de presidiario, enjaulado, en camilla y muy jodido de salud. Algunos puretas, de esos que se la cogen con papel de fumar, dirán que se trata de un atentado contra los derechos humanos ("¡pobre tierno viejecito, vejado por las nuevas autoridades en su afán de venganza!").
Otros, en cambio, pensamos que ya va siendo hora de que se haga justicia en todos los rincones del mundo, especialmente allá donde la democracia es más frágil y los dictadores aún pululan a sus anchas. En los países islámicos es imprescindible, y también en Hispanoamérica, por ejemplo en Cuba, ¿qué tal Fidel Castro entre rejas ante un tribunal para ser juzgado por sus crímenes contra la humanidad?.
Y ya puestos, ¿no se debería juzgar a los gobernantes que han hecho de la mentira su “hoja de ruta” y nos han conducido a los españoles a la quiebra y a la pérdida de nuestra calidad de vida?, por cierto, desde hace un par de años y hasta dentro de dos décadas.
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