
Cuatro partidos distintos y una sola realidad verdadera (¡que lo tenemos muy chungo!), gentes muy distintas en lo ideológico y en lo personal, pero que están obligados a entenderse por el bien de la ciudadanía, a la que todos representan en su conjunto (¡no sólo a sus electores!) en sus respectivas circunscripciones e instituciones.
Bien es verdad que, a cortísimo plazo, las cosas van a cambiar muy significativamente, es decir, es una foto irrepetible … las siglas “PSE”, o “PSE-PSOE-EE” van a desaparecer por muchos años de la escena política vasca en entornos significativos (les quedará algún residuo en algún ayuntamiento), sólo López, que esta en fase de liquidación y derribo, tiene un ligero horizonte de continuidad, si unos u otros, en función de lo que resulte del 20-N, deciden mantenerle en el cargo.
Pero, sea como fuere, ahora y siempre, unos y otros, los que están y los que sustituyan a quienes se vayan, deben entenderse y no dejar pasar las ocasiones para contribuir en la medida de sus competencias y posibilidades a dos cosas fundamentales: la superación de la crisis económica y la derrota del terrorismo nacionalista vasco; ya sabemos que lo primero puede haber unanimidad (aunque no en los mecanismos) y en lo segundo profundas discrepancias.
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