
Nada que reprochar (¿?) al Sr. Azcuna, excepto que durante su mandato de Consejero de Sanidad se haya aplicado en crear una sanidad autonómica que nunca podrá llegar a la excelencia, pero tampoco a la calidad hoy imprescindible; nuestros médicos sabrán vascuence de caserío, y les darán una plaza en Osakidetza, pero no podrán publicar en Lancet o en New England, ni siquiera leer con soltura y aprovechamiento sus artículos.
Al tener que escoger entre calidad técnica y científica de nuestros médicos y la memez de la construcción nacional, Azcuna y los suyos han optado por lo segundo; que al ex–presidente Ardanza le operaran médicos malagueños, sin perfil lingüístico, o que Azcuna haya atravesado el Atlántico hasta cerca de Nueva Inglaterra para lo mismo es algo lógico, que haremos todos los que podamos, si nos ocurre la misma desgracia y tenemos dólares americanos para pagarlo.
Pie de foto: nunca ha estado el Sr. Azcuna mejor acompañado.
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