
Nos cuenta un veterano lector que en su infancia, en el "cole" se hacían carreras entre dos sectores de la clase bien dispuestos a la competición (y a sablear a padres, padrinos, tíos y abuelos, y of course, a madres, madrinas, tías y abuelas), unos iban a favor de los negritos y otros de los chinitos, armados de sendas huchas para realizar cuestaciones y allegar recursos económicos para potenciar el crecimiento económico y también la evangelización de aquellos pobres gentes.
Pues bien, las tornas han cambiado, al menos en parte, porque los negritos siguen en la p. miseria, pero los chinitos (¡joér con los chinitos!), no sólo se han hecho con el comercio en muchas zonas de España, sino que se permiten una incipiente carrera espacial y hasta comprar deuda pública española para sacarnos (¡ahora ellos a nosotros!) del abismo de los mercados, de la recesión y de la creciente prima de riesgo, que podría acabar impidiendo emisiones de deuda pública, o que su costo nos arruine aún más (¡Rajoy, vaya herencia que te están dejando estos zotes!).
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