
Así que con esta carencia no podemos glosar la “equincha” de Emilio Gutiérrez, el bravo lazcanotarra que pretendió demoler la errico-taberna local de eta-batasuna a golpes de maza, desde una perspectiva bíblica … pero les damos la pista: la santa indignación que llevó a nuestro señor Jesucristo a echar del templo a hostia limpia (digo a latigazos) a los comerciantes que se habían apropiado de él.
No es que Emilio Gutiérrez sea Jesucristo, pero tampoco el Santo Job, así que lo de su ira, sea santa o no lo sea, tiene algunos precedentes que la beatería NaZionalista no debería olvidar.
Pie de foto: de la portada de El Correo de ayer.
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