
Nos ha alegrado mucho, particularmente, ver a la Guardia Civil, en la persona de un General del Benemérito Instituto, D. Miguel Castro Manterola, que estuvo muchos años destinado en Bilbao en el Cuartel de La Salve. Es una reparación histórica, un reconocimiento y una muestra de gratitud.
La Guardia Civil no sólo nos está librando de la lacra del terrorismo nacionalista vasco, no sólo es el colectivo con más bajas en acciones criminales de los pistoleros que siguen la ideología de Sabino Policarpo Arana Goiri, sino que también, en otro orden de cosas, es la gran esperanza de los vascos que viajamos, que hacemos deporte, que esquiamos en los Pirineos ¡cuántos cientos de vascos rescatados de una muerte segura por los Guardias Civiles de Montaña!.
¡Ah!, y no olvidamos, también en labores humanitarias, a los cuatro miembros del Cuerpo que murieron en acto de servicio en las inundaciones de 1983, en Llodio (Álava), se trataba de Miguel Salgado, Pedro Nabona, Luis Postigo y el teniente Alejandro García.
Este jueves la Guardia Civil ha estado en la Casa de Juntas de Guernica con todo derecho y esperemos que pronto, muy pronto, con todos los honores.
¡Ené, qué mal perrderr tienen estos cabrones del PNV y demás partidos totalitarios sucesores de Arana Goiri!.
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