
Debe estar sordo el muy cafre, el “¡Por qué no te callas!” de D. Juan Carlos I se oyó con nitidez y rotundidad en toda la sala de la reunión, y por extensión, con ayuda de las televisiones e internet, en todo el mundo. Y ha sido muy celebrado que el Rey haya sido el único mandatario capaz de pararle los pies al militarón golpista.
El individuo ha estado el domingo (18-XI) en Riad, en la cumbre de la OPEP, el lunes en Irán (en la foto posa con Ahmadineyad); ¿qué hacía en estos lugares?, pues lo suyo, lo de siempre, no puede salirse de la rutina de bufón de tres al cuarto.
Y ayer, martes, pasó por Paris, y salió con las orejas gachas … Sarkozy no le consintió gestos de macarrilla de barrio, además con dialéctica obrerista falsificada. Y para recuperar protagonismo no puedo hacer otra cosa que volver a zumbar al gobienno de España: dijo eso de que iba a Lisboa y que pasaría "rasante con su avión" sobre la Zarzuela, concluyendo con un "espero que no me disparen" ... ¡qué graciosillo el orangután!.
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